De espaldas a la amplia contestación social
suscitada, el proyecto de LOMCE continúa su solitaria singladura en el
parlamento. Los grupos políticos de la oposición se han conjurado para
derogarla cuando las circunstancias lo propicien y la comunidad educativa se
apresta a dar continuidad a las movilizaciones clamando por su retirada.
Los sindicatos de corte corporativo son
los últimos en unirse al coro de voces críticas que a estas alturas es prácticamente
unánime. Nunca antes una ley educativa había alcanzado un consenso negativo tan
amplio. Y es que cada vez somos más los que exigimos que la educación sea una política
de Estado y una prioridad en la acción de gobierno.
En sentido contrario, el Sr, Wert ha
puesto encima de la mesa una ley profundamente sectaria, concebida desde
postulados ideológicos, al margen del profesorado y de la sociedad y sin ánimo
de buscar aproximaciones o acuerdos. Y lo ha hecho en medio del mayor ataque
que ha sufrido la educación, concretado en una avalancha de recortes que han mandado
al paro a miles de profesores, han erosionado gravemente el sistema de becas y
ayudas compensatorias-hasta el punto de poner en cuestión el derecho a la educación
para determinados segmentos sociales-, han debilitado la educación y han
ocasionado un deterioro palpable en la calidad de la enseñanza y en la equidad.
Con una ley que mira al pasado, que no
apuesta por una sociedad y una economía del conocimiento, no vamos a resolver
los problemas educativos que tenemos planteados. Las altas tasas de abandono
educativo temprano no van a mejorar con un modelo educativo que segrega
tempranamente al alumnado y que establece un sistema de reválidas que impedirá
titular a muchos. No se contribuirá al necesario reforzamiento de la Formación
Profesional configurándola como un itinerario de menor valor que el académico.
No contento con agravar los problemas
educativos que nos aquejan, el Sr. Wert parece dispuesto a generar problemas
donde no los había. La lógica recentralizadora no se compadece con la reducción
de las diferencias educativas entre las comunidades autónomas en el último
decenio. La deriva privatizadora, además de perversa, reabre en canal viejos
debates….
Retiren esta ley impuesta e inútil. Y apuesten
por la educación. Porque sin educación no hay futuro.
He seleccionado
esta noticia que pertenece al jueves 10
de octubre porque hace referencia a la ley que está revolucionando la educación
y el país estos últimos días, la LOMCE (ley orgánica para la mejora de la
calidad educativa), una ley que afecta a nuestro futuro colectivo como Estado y
como sociedad.
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